Elegir una barrera automática correcta depende de cuatro factores: el ancho de la vía, el volumen de tráfico, el tipo de vehículos y las condiciones de instalación.
Para un carril único suele bastar con un brazo de 3 metros. Para dos carriles se recomienda entre 4 y 6 metros. Cuando la altura libre es reducida, en rampas o en sótanos, conviene un brazo articulado en lugar de uno recto.
En comunidades de vecinos y aparcamientos convencionales, un tiempo de apertura de 3 a 6 segundos es suficiente. En peajes, parkings de alta rotación y accesos de flota conviene bajar a 0,9-2 segundos con motores DC brushless de 24 V.
Las barreras funcionan con AC 110 V o 220 V según el país. Las versiones de 24 V DC permiten incorporar batería de respaldo, algo recomendable en accesos donde un corte de luz bloquearía la entrada.
Toda barrera debe incluir fotocélulas, detector de bucle o radar y rebote automático. Si el proyecto requiere acceso sin ticket, la barrera debe admitir lectura de matrículas ANPR/LPR, RFID UHF o mando a distancia.
Baroxon fabrica barreras de brazo recto y articulado de hasta 8 metros, con certificaciones ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001, garantía de 12 meses y soporte técnico en español.
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